CARTA ABIERTA: Canadá debe rechazar medidas coercitivas e ilegales de bloque petrolero de EE.UU sobre Cuba
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20 de febrero de 2026
Re: CANADÁ DEBE RECHAZAR MEDIDAS COERCITIVAS E ILEGALES DE BLOQUE PETROLERO DE EE.UU SOBRE CUBA Y AGILIZAR LA ASISTENCIA HUMANITARIA
Estimado Primer Ministro Mark Carney, Honorable Ministra de Asuntos Exteriores Anita Anand y Honorable Secretario de Estado (Desarrollo Internacional) Randeep Sarai:
El Grupo de Orientación de Políticas para las Américas (GOPA) y Fronteras Comunes, dos coaliciones formadas por decenas de reconocidas entidades de la sociedad civil canadiense, expresan su profunda preocupación por las consecuencias sobre los derechos humanos de la orden ejecutiva estadounidense que impone un bloqueo de combustible a Cuba. Exhortamos a Canadá a rechazar de inmediato esta peligrosa acción coercitiva, incompatible con los principios de soberanía, no intervención y autodeterminación, esenciales para un orden internacional democrático, equitativo y pacífico.
El mes pasado, nuestras coaliciones instaron al Gobierno de Canadá a condenar inequívocamente los ataques y amenazas de intervención de Estados Unidos en Venezuela, Colombia, México y Cuba como violaciones de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional. Advertimos sobre las implicaciones de la política de seguridad estadounidense que promete reafirmar y aplicar la Doctrina Monroe, la cual fue utilizada en el pasado para justificar intervenciones brutales en América Latina y el Caribe.
En octubre de 2025, los Estados miembro de las Naciones Unidas votaron en la Asamblea General, por trigésima tercera vez consecutiva, a favor del fin del embargo estadounidense contra Cuba, que lleva décadas y le ha causado al pueblo cubano enormes penurias y escasez. La situación se está tornando crítica como resultado de la orden ejecutiva que firmó el presidente Trump el 29 de enero, ya que autoriza la imposición de aranceles comerciales a cualquier país que suministre petróleo, directa o indirectamente, a Cuba.
Expertos en derechos humanos de la ONU han declarado que “no existe facultad alguna, en virtud del derecho internacional, que permita imponer sanciones económicas a terceros Estados por participar en un comercio lícito con otro país soberano”. Según los expertos, la imposición de un bloqueo de combustible a Cuba constituye “una grave violación del derecho internacional y representa una seria amenaza para un orden internacional democrático y equitativo”.
Las organizaciones miembro del Grupo de Orientación de Políticas para las Américas y Fronteras Comunes tienen una larga trayectoria de cooperación con entidades de la sociedad civil cubana y reciben información de éstas sobre las consecuencias del bloqueo de combustible a su país. En gran medida, Cuba depende del combustible importado para servicios esenciales como la generación de electricidad, hospitales, servicios de salud, agua y saneamiento, transporte público, y producción y distribución de alimentos. Además, el país vive una crisis socioeconómica cada vez más profunda debido al bloqueo financiero y comercial de Estados Unidos, que ya lleva seis décadas, así como los efectos de los crecientes fenómenos meteorológicos extremos. Las medidas unilaterales estadounidenses de coerción económica y política buscan profundizar deliberadamente el sufrimiento del pueblo cubano para forzar un cambio de régimen. Condenamos enérgicamente estas medidas y nos horroriza el castigo colectivo contra la población civil que estamos presenciando.
Como ilustración de la grave situación que vive el país, el Secretario General del brazo provincial del Sindicato de Trabajadores de la Administración Pública (La Habana) compartió el siguiente mensaje con nosotros: “Nuestros afiliados están experimentando en carne propia los efectos de las medidas adoptadas para impedir la entrada de combustible al país. Por ejemplo, nuestros servicios municipales se han visto afectados; servicios vitales para la población, como la recolección de residuos sólidos. Sin combustible, no tenemos forma de recoger la basura. La población, junto con los trabajadores municipales, está haciendo todo lo posible para prevenir consecuencias como una epidemia o la propagación de enfermedades. No nos rendiremos”.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, sonó la alarma sobre otras consecuencias y reiteró su llamado “para que levanten las medidas unilaterales, dado su impacto amplio e indiscriminado en la población”. Como ha indicado el Alto Comisionado, las unidades de cuidados intensivos y los servicios de urgencias y de ambulancia se encuentran comprometidos, al igual que la producción, entrega y almacenamiento de vacunas, hemoderivados y medicamentos que requieren refrigeración constante. Los cortes de electricidad están socavando el acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene. La escasez de combustible también ha perturbado el sistema de racionamiento, la canasta básica de alimentos regulada y las redes de protección social, incluidas las comidas escolares, las casas de maternidad y las residencias de ancianos. Los grupos vulnerables se ven afectados de forma desproporcionada. El derecho a la vida y la capacidad de disfrutar de muchos otros derechos están en peligro.
Nuestras coaliciones se sienten alentadas por la larga y respetada trayectoria de Canadá en materia de política exterior independiente hacia Cuba y sus relaciones diplomáticas ininterrumpidas con ese país desde 1945. Esto incluye la Ley de Medidas Extraterritoriales Extranjeras (FEMA), legislación canadiense que protege la soberanía y los intereses comerciales canadienses de las leyes y políticas estadounidenses que intentan imponer su jurisdicción en Canadá. También celebramos el apoyo canadiense a los esfuerzos multilaterales para poner fin al injusto embargo económico estadounidense, como las reiteradas votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas condenando el bloqueo. Exigimos que se mantenga y fortalezca esta honrada postura.
Sin demora, instamos al Gobierno de Canadá a:
Condenar pública e inequívocamente el actual embargo comercial de Estados Unidos contra Cuba, incluidas las medidas coercitivas anunciadas por la administración Trump que perjudican el acceso a las necesidades básicas de la vida, incluidos alimentos, medicinas y combustible.
Reafirmar el compromiso de Canadá con la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y las obligaciones en materia de derechos humanos que Canadá ha asumido voluntariamente, incluido el respeto a la soberanía, la autodeterminación y los derechos a la alimentación, la salud y el bienestar.
Profundizar la cooperación humanitaria bilateral con Cuba, incluida la asistencia canadiense directa para aliviar el sufrimiento de la población civil.
Colaborar con aliados regionales, incluyendo a la ONU y en otros espacios de acción multilateral, para poner fin al bloqueo petrolero y demás medidas económicas punitivas contra Cuba, así como para ampliar el acceso a los suministros humanitarios.
Rechazar toda amenaza de intervención o coerción contra los países de las Américas y promover la paz, la diplomacia, el diálogo y la estabilidad regional, de conformidad con los valores declarados de Canadá y sus obligaciones internacionales.
Acogemos con agrado la oportunidad de dialogar con ustedes sobre nuestras recomendaciones. Destacamos que, si bien urge brindar ayuda humanitaria, el acceso al combustible y el respeto a la soberanía son indispensables.
Atentamente,
Comité Directivo del Grupo de Orientación de Políticas para las Américas
Comité Directivo de Fronteras Comunes
Grupo de Orientación de Políticas para las Américas es una red nacional de organizaciones de la sociedad civil canadiense que trabajan por los derechos humanos y la justicia social y ambiental en América Latina y el Caribe. Reúne a 22 ONG internacionales de desarrollo y ayuda humanitaria, organizaciones de derechos humanos, sindicatos, grupos religiosos y de solidaridad, e instituciones de investigación.
Fronteras Comunes es una coalición nacional integrada por organizaciones sindicales, ambientalistas, religiosas y de justicia social con enfoque en las Américas. Damos visibilidad a las luchas de las organizaciones y comunidades con las que nuestros miembros mantienen relaciones a largo plazo en toda la región, y que trabajan para defender la democracia, los derechos humanos, los derechos laborales, los servicios públicos de calidad y el medio ambiente.